La fe está presente en los pobladores Huaracinos cada1 de mayo, día central del mes religioso, porque el patrón de su ciudad recorre por sus calles para reafirmar la devoción en todos sus creyentes.
Conocido como el Señor de la Soledad y ubicado en la plazuela que lleva su nombre, esta fiesta patronal tiene como duración cuatro días en los que alegóricos pasacalles acompañados de danzas típicas de la región entre ellas: Shacshas, Atahualpas, Huanquillos, Negritos de Cajacay, avivan el espíritu de religiosidad.



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