A Sonoe Azuma, no se le ocurrió mejor idea que crear una agencia de viajes para peluches en Japón y aunque esta idea suene descabellado, ha tenido gran acogida.
Sus clientes son principalmente personas que sufren alguna enfermedad que les impide viajar y que quieren dar “lindos recuerdos” a sus objetos más preciados.
Los usuarios envían sus peluches o muñecos favoritos y ella se encarga de pasearlo por diferentes lugares turísticos, los fotografía y comparte las imágenes por las redes sociales.
ya ha tenido más de 200 clientes en tan solo unos años el costo de este servicio puede variar entre los 15 y 30 euros.


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